Ayer fue el último partido entre Athletic y Madrid en San Mames en la Catedral de Bilbao, estadio monumental que quedara en los libros
de historia del fútbol un mítico estadio con una afición inigualable, es de
esas que duran toda una vida y hacen rugir su amor al fútbol como un león cazando a su presa. Algo indiscutible en el mundo.
En fin ayer fue el último partido entre ambos equipos, dos
equipos, dos rivalidades que han jugado más partidos en este estadio que
cualquier otro equipo, y vaya que forma de decir adiós. Los vascos sin duda están
resentidos por el resultado, pero deben de estar honrados de como su equipo
hizo todo lo posible para parar a un colosal Madrid, que viene como un rayo al
tramo decisivo de la temporada, con los partidos más importantes por delante,
los 2 de semis de champions y la final de copa.
Y quien más que Cristiano estaba allí para decirle adiós a
semejante estadio, Cristiano que empezó el partido con un latigazo de falta
directa, luego uno de cabezazo perfecto y para cerrar su partido (fue
sustituido luego) una asistencia perfecta a Higuian. Es un colosal este jugador, a pesar de la dureza del rival (recibió
codazos y rasguños y muchas patadas a sus compañeros), el cual ningún jugador
se fue sancionado cuando al menos Toquero mereció ver la roja directa. En fin
un buen final para el Madrid en la Catedral del fútbol español, el centro de
todas las miradas los fines de semana, San Mames.
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